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es una idea magnífica, pero... ¿es arte?

  • Mar 26, 2021
  • 4 min read

Updated: Aug 23, 2021

Os ha pasado de ir a un museo, quedarte mirando una obra, sin entender mucho de que va la cosa, mirar a tu compañero y decir, ¿esto es arte? ¿De verdad esto vale eso? E irte de vuelta a tu casa, sin saber que es lo que realmente ha pasado en ese museo, preguntándote que se habrán fumado...




¿Qué es el arte? Honestamente, yo empecé sin tener ni idea de arte. Ahora puedo decir, que sé algo. El arte no puede tener más de una definición. El arte es transmitir, es una idea, una expresión, un sentimiento, una revolución. El arte es pintura, es escultura, es arquitectura, pero también es poesía, música, literatura... Arte puede ser la mirada intensa de un desconocido que te cruzas por el camino, o puede ser una puesta de sol en la cima de una montaña.


¿Quién decide qué es arte? Una sociedad tan desigual como en la que vivimos, no puede ser juez de qué es arte o no. Hay demasiados prejuicios envueltos, demasiado egocentrismo. ¿Qué decir de los historiadores? Pues, aún les queda un gran camino por delante para explicar la historia del arte de una forma neutra, de ir a su esencia y no dejarse llevar por prejuicios, por géneros, o razas.


Desde mi punto de vista, se debería hacer lo que Nobert Elias (1897-1990) promovía, "analizar las acciones y reivindicaciones de los mismos artistas para convertirse en los únicos jueces de la producción artística y de los criterios de percepción y valoración de sus productos. " Una afirmación que Marcel Duchamp defendió con "Fuente".


Duchamp era consciente de la curva que "Fuente" crearía. Pero eso no lo detuvo, él creía que había descubierto una nueva forma de escultura, una en la que el artista podía elegir cualquier objeto producido en masa, sin ningún mérito artístico, y volviendo este objeto inútil, dándole un título y cambiando el contexto y perspectiva, lo convertía en una obra de arte.


Una forma de arte que hoy se ha extendido, perdonad la expresión, hasta el aburrimiento. Pero en ese momento era completamente revolucionaria: una idea que provenía de un artista, lo que se oponía a la idea de obra de arte hecha por un artista. Duchamp defendía que eran los artistas los que tenían que decidir que era y que no era una obra de arte. Y eso, era una idea importante.


Duchamp se opuso al establishment artístico y a la voz autoritaria de la academia nacional de diseño. El arte pasó de ser un objeto de contemplación, a un objeto de reflexión. Joseph Beuys (1921-1986) afirmó que: "La tarea del artista no era generar placer estético (esto es algo que podían hacer los diseñadores) sino apartarse del mundo e intentar generar sentido u observaciones mediante la presentación de ideas que no tenían otra función más allá de su propia existencia."


El arte es un juego, todo lo que se necesita es saber las reglas básicas. No se puede apreciar y disfrutar del arte moderno y contemporáneo, sin entender que ha evolucionado, sin el contexto histórico, sin saber nada del artista, o de la sociedad en la que vivía no se puede entender lo que la obra de arte quiere transmitir, lo que nos dice el artista. Es esencial haber estudiado historia del arte.


La sociedad del momento en la que vive el artista nos puede llegar a explicar muchas cosas del artista. El arte es una parte muy importante de nuestra sociedad, es cultura, es revolución, son ideas brillantes. Pero no debemos olvidar que "El arte no representa la realidad sino que la construye, y este maravilloso proceso puede surgir lejos de la sociedad en la que vivimos."

Ernest Gombrich (1909-2001) decía que "el artista no pinta lo que ve, sino que ve lo que pinta. Y que su finalidad es conseguir un efecto de realidad en el espectador. El artista no copia, sino que traduce su percepción al lenguaje de la representación, y este lenguaje posee sus reglas, su historia diferente de cada artista, y esto debe ser aprendido, para poder entender una obra."


Queda pues, una pregunta pendiente. ¿Si no tenemos potestad para juzgar una obra, podemos tener gusto? ¿El gusto es personal? Sí, el gusto es personal. Todos como espectadores podemos decidir si una obra de arte nos gusta o no. Si nos transmite o no. Si nos sentimos identificados con el mensaje que el artista quiere transmitir. Pero sólo el tiempo dirá si esa obra creó una trascendencia tan fuerte, que se convirtió en eterna. Una gran obra de arte es aquella, que años tras años perdura en el tiempo, y se convierte en un referente.


El receptor, sin embargo, tiene el papel de disfrutarla, de estudiarla, de descifrarla, de dejarse llevar por la realidad creada en aquella obra. La obra siempre estará viva, porque siempre tendrá algo que transmitir, un mensaje a comunicar. No habrá una sola interpretación buena, dentro de la historia del arte. De hecho, algunas veces habrá espectadores que encontrarán cosas que el autor ni había imaginado. Y aquí está el quid de la cuestión, la magia del arte.


 
 
 

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